Muchos
piensan que catar es muy complicado. A ello contribuye
sin duda el lenguaje "críptico" que
se suele utilizar y la abundancia de términos
que al aficionado le parecen imposibles de reconocer
en un vino.
Pero no es así. Todos llevamos un
buen catador dentro.
A la hora de empezar a catar, dos recomendaciones
muy importantes:
-
En cuestión de gustos
es un error ser absoluto. La degustación
guarda un carácter subjetivo y personal.
No se tiene la misma memoria ni los mismos hábitos
culturales. Somos todos diferentes y tenemos respuestas
diferentes.
-
Nunca hay que olvidar que el
buen bodeguero elabora su vino para proporcionar
placer, deseablemente compartiéndolo en
torno a una mesa. Esa es la finalidad principal
del vino.
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