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Siempre a contracorriente

Es el título de la crónica de Enrique Calduch, publicada en EXPANSIÓN

11 de mayo 2019


Escrito breve y conciso, resume nuestros veinte años de VALENCISO. ¡Nos ha encantado! Queremos compartirlo con todos los que de una manera u otra habéis estado presentes en estos años. Brindamos por los siguientes 20 o más!! Muchas gracias!



La bodega Valenciso, es una firma de Rioja Alta bastante conocida y perfectamente consolidada, que en octubre del año pasado celebró su vigésima vendimia; y que ha sacado recientemente un vino nuevo llamado Valenciso 10 años después 2007, que es un espectáculo. Los que la conocemos de antiguo nunca olvidamos la aventura que representó su fundación y su andadura, una historia de romanticismo empresarial que los dos fundadores y propietarios define, no sin cierta sorna, como de “Valientes-inconscientes” y siempre contra corriente.

Valenciso es el acrónimo de Luis Valentín y Carmen Enciso, que ya trabajaban juntos en la bodega Cosme Palacios hace 30 años. Valentín era el director financiero, gerente y consejero delegado y Enciso jefa de ventas responsable del club de la bodega y directora del hotel. La bodega era propiedad del francés Jean Gervais y antes había pertenecido a la multinacional Seagram’s. En 1998, Gervais la vendió al grupo viña Mayor, de la familia Entrecanales y aunque tenían una excelente relación con la nueva propiedad, Valentín soñaba con una bodega más familiar y en hacer su propio vino.

Valentín propuso a Enciso montar una bodega juntos. En esos momentos era la explosión del mundo del vino en España, había inversores y dinero. Lo primero era construir una bodega, comprar hectáreas, contratar un enólogo con experiencia. Invertían con soltura gente que no conocía bien el mundo del vino, pero que veían en él un buen negocio. Los de Valenciso eran exactamente al revés, por esos llamaban tanto la atención. No tenían prácticamente dinero para invertir y mucho menos en una bodega, pero en compensación conocían el mundo del vino al dedillo.

Se asociaron con algunos viticultores, uno de los cuales tenían un lagar donde poder elaborar. Las oficinas estaban en la segunda planta de la casa de Enciso, elaboraban en Elciego, envejecían en Laguardia, embotellaban en Haro y el botellero de reposo y la expedición, lo tenían en San Vicente. Decidieron hacer sólo un vino, un  reserva y de 20 euros, que pensaban que se lo quitarían de las manos. Todo al revés que los demás. El vino salió rico, año tras año. Fueron ganando prestigio, alquilando fincas de propietarios mayores con hijos que ya no quieren trabajar el campo, pero que tampoco quieren vender. Por fin en 2003 montaron su bodega en Ollauri. Cumplieron su sueño y demostraron que el mundo es de los valientes o de inconscientes.

Ahora ya bien situados están haciendo nuevos vinos. En primer lugar, un blanco a base de viura y garnacha blanca fermentado en barrica, en el mercado el del 2017. Un vino con mucha manzana, pera y tonos florales, vainillas de la buena madera y hierba recién cortada. Es boca tan potente como fresco, sabroso y largo (19 euros)

La gran novedad es el Valenciso 10 Años Después, de 2007. La base es la utilización del hormigón que usan durante cinco años, además de crianza en barrica y tres años en botellero. Es la elegancia personificada, con una nariz muy compleja, intensa, pero a la vez muy fina, con mucha fruta roja. En boca es un vino muy sabroso, madurado, equilibrado y largo (55 euros) y luego el Valenciso reserva, de siempre, soberbio, tan frutal, tan especiado, tan rico, ahora en el mercado el de 2012. Elaboran 120 botellas y exportan la mitad. El sueño se ha cumplido.

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